CASTELLOTE

 

 

Villa de la comarca del Bajo Aragón en el valle del Guadalope a 774 metros de altura. Temperatura media anual 12,2º.

 Población :    En 1.900,     4.149 habitantes

 En 1.950,     2.886 habitantes

 En 1.978,     1.167 habitantes

 En 1.990,        979 habitantes 

Cuando aprieta el calor en verano y sobre todo en las Fiestas de Agosto

 pasa de cerca mil a cuatro mil habitantes. 

  Comprende las entidades de población de Abenfigo, La Algecira, Crespol, Cuevas de Cañart, Dos Torres de Mercader, Ladruñán, Las Planas, Alagones, Luco de Bordón y Torremocha.

 Se accede por un túnel que abre a una bella cuenca, en sus tiempos minera. Los restos del Castillo que en tiempos fue importante fortaleza ocupa una áspera peña de color terra-grisáceo que vigila un desfiladero del río Guadalope en la zona norte de la intrincada Serranía del Maestrazgo. “Es ejemplo de los primitivos castillos levantados por las órdenes militares, de gran eficacia táctica, y podemos estimarlo de comienzos del siglo XIII. Jerónimo Zurita(*) reconoció que era muy fuerte y en tierra áspera y de montaña". ( ver más abajo biografía). La fortaleza quedó derruida a consecuencia de las guerras carlistas.

 La patrona de Castellote es la Virgen del Agua y el 1 de Mayo se celebra su fiesta y se hace la Romería a la Ermita del Llovedor, situada en un pintoresco paisaje entre roquedales. Esta romería presenta la singularidad de que está formada únicamente por hombres y al cabo de la jornada regresan al pueblo al anochecer portando antorchas encendidas.

 La imagen de la Virgen del Agua es una bella talla del siglo XII.

 La villa fue reconquistada por Alfonso I, según se desprende de un documento de1.175 en el que un tal Señor Español de Castellot invocaba derechos concedidos por el Batallador. Con todo, la villa debió de perderse a la muerte del rey, recobrada por Alfonso II, en 1.169 pasando a formar parte del territorio fronterizo dominado por los señores de Belchite. En Mayo de 1.180 la villa y el castillo pasaron a depender de la corona, pero Español siguió poseyéndolos como tenencia. Poco más tarde, Alfonso II, con el consentimiento del hijo del Señor de  Español, Gascón, otorgó esta población a la orden del Santo Redentor, pero en Abril de 1.196 fue incorporada a la orden del Temple.

 Su primer comendador documentado fue Miguel de Luna. Al poco tiempo, la orden del Temple efectuaba un convenio con los habitantes de Castellote por el cual se fijaron los límites del territorio. En Marzo de 1.268 Jaime II concedió a los templarios el derecho a celebrar un mercado semanal, los sábados. Dominó esta orden clérigo/militar toda la comarca y repobló varios lugares. Fue visitada por las tropas de Jaime II al decretarse su extinción por los inquisidores, convirtiéndose en una encomienda San Juanista. En 1.462, Juan de Hijar se apoderó de esta villa cuando defendía la causa del príncipe de Viana, Carlos, pero al año siguiente abandonó el lugar, pese a lo cual recibió el título de Conde de Castellote sin que la orden de San Juan abandonara sus derechos sobre la encomienda.

El desarrollo de este intermitente conflicto, circunscrito geográficamente a determinadas zonas de Cataluña y a las provincias del Norte (Navarra y País Vasco), sin olvidar ligeras ramificaciones en el interior, abarcó un amplio marco cronológico comprendido entre 1833 y 1876 (desde la muerte de Fernando VII hasta que con Alfonso XII como rey finalizó el último combate). La desigualdad de recursos humanos y medios materiales entre uno y otro bando en liza, sus diferentes simbologías y tácticas de lucha, así como la crueldad generalizada de estos choques fratricidas, son algunos aspectos destacados por los estudiosos del carlismo español decimonónico y sus tensas relaciones con el régimen liberal.

En la sección de clero de Archivo Histórico Nacional de Madrid se conservan documentos en papel de la época moderna, en dos legajos más una serie de pergaminos desde 1.281 al siglo XVII procedentes de la iglesia de San Miguel de Castellote.

Escudo de Castellote: Las armas heráldicas de esta localidad bajoaragonesa consiste en un escudo de azul con un castillo terrasado de plata.

El Maestrazgo, El nombre de "Maestrazgo" surgió para denominar el territorio bajo jurisdicción de los antiguos "maestres" de las Órdenes Militares que durante el medievo dominaron estas montañas.

Es una comarca natural que se extiende por parte de las provincias de Teruel y Castellón. Su denominación proviene de la colonización y repoblación llevadas a cabo en estas tierras por las órdenes militares de San Juan de Jerusalén, Montesa (1), Calatrava (2)  y el Temple (3). El territorio comarcal forma parte del sistema Ibérico, con sierras como la de Gúdar (Peñarroya, 2.030 m), lo que explica que sus pueblos se localicen a más de 1.000 m de altitud, marcados por la búsqueda de un equilibrio ecológico con el medio natural (pinares y encinares, jabalíes y corzos) y afectados por la finisecular sangría de la emigración y una agricultura precaria. Esto es lo que sucede en núcleos como Mora de Rubielos, Linares de Mora, Cabra de Mora y Valbona. Morella es su núcleo más importante, asociado a las Guerras Carlistas (4) y a la figura de Ramón Cabrera, conocido como ‘el tigre del Maestrazgo’.

(1) Orden de Montesa, orden militar fundada por el rey Jaime II de Aragón para defender los territorios de su corona. Su nombre completo es orden de los caballeros de Nuestra Señora de Montesa. La aprobó el Papa Juan XXII en 1317.

Su objetivo fundamental fue el de combatir a los musulmanes que invadían las costas de Valencia. Cuando fue suprimida la orden del Temple, recibieron todas las rentas y posesiones templarías. Su divisa inicial era una cruz de sable. En 1587 el rey Felipe II trasfirió el maestrazgo de la orden a la corona de España.

(2) Orden de Calatrava, fundada con carácter militar y religioso en 1158 por el abad Raimundo de Fitero, para defender la villa de Calatrava. La orden fue aprobada por el Papa Alejandro III y adoptó la regla de san Benito. Alcanzó un enorme poder y numerosos monarcas le otorgaron multitud de privilegios, donaciones y dispensas. Los Reyes Católicos incorporaron el Maestrazgo a la corona. Llegó a tener bajo su jurisdicción más de 350 villas y unas 200.000 personas habitaban sus territorios.

En tiempos de Alfonso XI trasladaron la residencia del maestre de la orden a Almagro. Su emblema distintivo es una cruz roja con cuatro lises en las puntas. Desde el siglo XIII existe una rama femenina de la orden, conocida con el nombre de calatravas.

Pertenecieron a la orden de Calatrava, Miguel de Mañara (cuya vida se dice que originó el mito de don Juan Tenorio), José Rebolledo de Palafox y Enrique de Guzmán, marqués de Villena, entre otras importantes figuras.

(2) Carlistas, Guerras, nombre por el que son conocidas las tres guerras civiles que tuvieron lugar en España a lo largo del siglo XIX y que enfrentaron, de un lado, a los partidarios de los derechos al trono de la hija del rey Fernando VII, Isabel II, y, del otro, a los de la línea dinástica encabezada por el hermano de aquél, Carlos María Isidro de Borbón (el infante don Carlos, ‘Carlos V’ para sus seguidores), así como a sus posteriores descendientes.

Orden de lo Templarios

Los Templarios, o los miembros de la Orden del Temple, fue una orden destinada en sus principios a la protección del Santo Sepulcro en Jerusalén y al cuidado de los peregrinos cristianos que partían hacia Tierra Santa. La Orden fue creada en 1118 con estos propósitos, luego de que la Primera Cruzada (1099) había dado la victoria a los cristianos y los sarracenos habían sido expulsados. El rey Baldouino II los instalo en el Templo de Salomón. A raíz de esto, se les llamaron, caballeros de la orden del Temple o Templarios.

El fundador de la Orden fue Hugo de Payns, un francés adinerado. Las leyes de esta orden combinaban las de un soldado con las de un monje (obediencia, castidad y pobreza).Fueron dictados por San Bernardo de Claraval en el concilio de Troya en 1228. Los Caballeros eran entrenados tanto en la religión como en el manejo de las armas.

Esta orden estaba sólo bajo las órdenes de la Iglesia y ningún país, reino o nación tenía poder sobre ellos. De esta forma Roma se aseguró la defensa de los territorios adquiridos en Jerusalén y los alrededores.

Luego de que el período de las Cruzadas finalizó (en la segunda mitad del siglo XIII) hubo un gran renacer urbano, los territorios feudales comenzaron a debilitarse y nacieron las grandes ciudades donde los comerciantes llenaban sus bolsillos. Los Caballeros del Temple supieron aprovechar la ocasión ya que nada tenían que hacer en Tierra Santa. Olvidando sus votos de pobreza se dedicaron a la economía la cual aumentaba debido a las numerosas donaciones

Para principios del siglo XIV el astuto Rey de Francia, Felipe IV, el Hermoso, de la poderosa dinastía Capeto decidió, con el consentimiento del débil Papa Clemente V, acusar a toda la Orden del Temple de herejes y encerrarlos para luego confiscar sus posesiones y llenar los cofres del Tesoro Real que para el entonces estaba vacío y adeudado.

Los inquisidores se encargaron de "sacar" de los prisioneros templarios testimonios de su herejía. Mediante sotisficadas torturas que no vienen al caso mencionar consiguieron su propósito y toda señal de la Orden se desvaneció con la incineración en público del Gan Maestre de los Templarios (la mayor autoridad de la Orden) Jacobo de Molay.

Seguramente te estarás preguntando que tiene que ver todo esto con el Santo Grial. La conexión está en el Templo de Salomón, aquel edificio que el Rey Israelita habrá hecho construir por orden se su padre David para albergar el Arca de la Alianza...y otros tesoros. Se cree que en ese tesoro pudo estar el cáliz que Cristo usó en la Última Cena como tantos otros objetos sagrados para el pueblo cristiano.

También se decía, aunque no puede asegurarse, que los caballeros del temple habían establecido amistades con los sabios sarracenos. De ellos habrían aprendido los grandes secretos de la Piedra Filosofal, interpretada en varias leyendas como el Santo Grial.

Desafortunadamente, todos los datos que se conservan de esta Orden son las forzadas confesiones de los torturados templarios los cuales no vale la pena tomar en cuenta como ciertos. Algunos afirman que una rama de la Orden permaneció viva hasta nuestros tiempos, el Priorato de Sion cuya misión continúa siendo la misma que en la Baja Edad Media: la protección del Santo Grial

(*) Zurita, Jerónimo (1512-1580), historiador español, cronista de la Corona de Aragón. Nacido en Zaragoza, estudió en la localidad madrileña de Alcalá de Henares. A los 25 años entró a formar parte de la Inquisición, y en 1548 fue nombrado por las Cortes reunidas en Monzón (Huesca) primer cronista de la Corona de Aragón, recibiendo el encargo de redactar unos Anales de la Corona de Aragón, obra para la que hubo de viajar por todos los territorios aragoneses (Sicilia, Nápoles, Cataluña y Valencia incluidos) desde 1550. Una primera parte de los Anales apareció en 1562, haciendo lo propio la segunda en 1579. En ellos recorrió, a través de una enorme documentación procedente de numerosos archivos, la historia de los territorios aragoneses desde la invasión musulmana hasta el fallecimiento de Fernando II el Católico (1516). El rey Felipe II le ordenó, en 1567, que dirigiera el acopio de fondos para el Archivo General de Simancas (Valladolid). Secretario del Consejo de Inquisición desde 1568, falleció doce años más tarde en su ciudad natal.

Toda esta documentación ha sido extraía de la Enciclopedia Encarta y de dos Web’s que he encontrado en el ciberespacio, la de Ramón Cortes y la de Ana’s Homepage